Hoy en día se habla más cotidianamente de la importancia del trabajo mental en el deporte y se reconoce su influencia en el rendimiento del atleta. El factor mental dentro del deporte, es crucial para que el deportista pueda alcanzar un rendimiento y funcionamiento deportivo adecuado, incluso elevándose más allá de los talentos o habilidades, así como también para alcanzar niveles óptimos de bienestar.
En el deporte competitivo y de alto rendimiento de hoy se exige tener preparadas diferentes variables, tales como las físicas, técnicas y tácticas, que se complementan con las psicológicas. Estas últimas, en igualdad de condiciones son las que pueden marcar la diferencia, pues quien logra manejar mejor la ansiedad, la presión de la hinchada o del público presente, logra mejor concentración en los momentos claves o tolera mayormente el dolor, por ejemplo, es quien tiene mayores probabilidades de alcanzar el éxito.
Entrenar la mente para fortalecerla al igual que los músculos del cuerpo es fundamental. Por ejemplo, un deportista que experimenta altos niveles de ansiedad durante una competencia, probablemente percibirá síntomas como la contracción de los músculos, lo cual afectará la ejecución motora repercutiendo en la técnica, pues se vuelve menos precisa. Otro efecto se verá en su rendimiento físico, ya que altos niveles de ansiedad, por lo general, dificulta que los pulmones se oxigenen de forma óptima, llevando a un mayor desgaste físico. También, se afectará su atención y concentración, por ende, tendrá mayor probabilidad de errores, más aún si ante estos no posee un control emocional adecuado.
Todos estos factores influirán en el rendimiento, que a su vez pueden dificultar la obtención del resultado o meta esperada, llevando al deportista a reforzar una percepción errónea de sí mismo, generando pensamientos negativos. Todo esto tiene como consecuencia una especie de círculo vicioso que, si no posee las herramientas psicológicas adecuadas, puede afectar también el desempeño en las futuras competencias e incluso a otras áreas de su vida.
Es aquí donde el entrenamiento y preparación de las variables psicológicas en el deporte resulta de gran importancia. En este sentido, el psicólogo del deporte, trabaja realizando una evaluación psicodeportológica para detectar los elementos que puedan estar afectando el rendimiento deportivo, tales como autoconfianza, pensamientos y creencias limitantes, manejo de la ansiedad, control del estrés, zona de rendimiento óptima conocida también como IZOF, concentración o control emocional, por ejemplo.
Este proceso se realiza a través de entrevistas y test. Luego, por medio de diferentes técnicas se le entrega al deportista herramientas para que pueda ir entrenando, trabajando, adquiriendo fortaleciendo y/o potenciando cada una de las variables psicológicas, lo cual le permitirá también conocerse a sí mismo y resolver de manera adecuada cada situación que enfrenta en los entrenamientos y en las competencias. Como todo proceso requiere tiempo y paciencia.
Otro aspecto importante a señalar del trabajo del psicólogo del deporte es el acompañamiento al deportista en todo este proceso, lo cual incluye también observar los entrenamientos y competencias para detectar áreas de trabajo, reuniones con el entrenador, con la familia, entre otros aspectos.
Sin embargo, es importante recalcar y señalar que el trabajo psicológico en el deporte no solamente es crucial cuando el deportista tiene problemas graves o en las derrotas, lo ideal es que se pueda trabajar en todo momento, incluso en los momentos de éxito, ya que también es un aspecto que el atleta debe aprender a manejar, puesto que el triunfo puede generar una serie de efectos que si no se consideran pueden traer complicaciones. Esto se conoce como “winner efect”.
Todo lo mencionado hasta ahora, aplica a otros ámbitos, tales como la danza, las artes, el plano laboral, académico, donde tener la mente preparada y entrenada para enfrentar los diferentes desafíos es un elemento de gran importancia para desarrollar de manera óptima cada actividad, para alcanzar la mejor versión de uno mismo y buscar el desarrollo del máximo potencial.
Finalmente, el psicólogo del deporte se diferencia con el psicólogo clínico o “tradicional” en sus objetivos principales, ayudar a los deportistas a generar y utilizar herramientas psicológicas para mejorar su rendimiento y comprender como la participación en el deporte afecta el desarrollo psicológico, salud y bienestar de los individuos. Además, no realiza una psicoterapia tradicional. Se ocupa de la asistencia a deportistas de forma individual y grupal en el caso de deportes colectivos, así como el asesoramiento al cuerpo técnico.
Tomar la decisión de ir al psicólogo es una acción que implica enfrentarse a los miedos, a la realidad que se intenta evitar, es enfrentarse a esas emociones difíciles de expresar, también es aceptar situaciones incómodas o desagradables. Por lo que requiere energía, es decir, hay un esfuerzo por cambiar que implica compromiso, estar dispuesto a modificar patrones que antes eran cómodos y funcionales. Por esto es que este cambio hacia el alivio, debe ser consciente.
Como se mencionaba, cambiar requiere energía, sin embargo, ahí está el psicólogo para escuchar, contener y liberar todos esos malestares y encontrar tu mayor potencial.
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